Hace poco Sebastian, un gato joven de unos 3 años, comenzó a estar más tiempo en la bandeja y no había rastros de nada. ¿Estaba constipado, obstruido? Como la respuesta correcta la tiene un médico veterinario, fue evaluado, pero el diagnóstico del día 1, no fue acertado, al no haber mejoría, al día siguiente otra vez fue al veterinario.

Ya con diagnóstico, aparentemente claro, la noche del segundo día, empezó a orinar, pero con mucho dolor y de pronto… en cuestión de horas, se descompensó, fue una noche larga, en la mañana, otra vez al veterinario, fue atendido de emergencia, pero ya no había mucho qué hacer. Sebastian murió.

Ante la pérdida irreparable, la familia, sin darse cuenta entró en un luto, un vacío, un fuerte dolor. Todos lloran, se lamentan, se preguntan, se cuestionan, pero ya él no está y nada de lo que hagan, podrá cambiar esa situación.

Entonces, ¿cómo enfrentar ese dolor? Días muy duros, limpiando sus cosas, después de sus malestares, retirar sus platos, vivir el duelo, llorar. Porque como dicen por ahí las lágrimas limpian el alma y la verdad para muchos es solamente un gato, pero para esa familia, era un miembro más y ahora está incompleta.

El duelo, llorar, hablar, es importante, estudios indican que la mejor manera de superarlo, es vivir duelo. Investigadores del departamento de Ciencias Animales de la Universidad de Hawai han llegado a la conclusión de que el dolor que produce la muerte de un animal de compañía no solo puede ser intenso, sino que en ocasiones es, duradero. Una de cada tres personas reconoce haberse sentido afligida por la pérdida de su perro durante al menos seis meses después del fallecimiento.

Entonces:

  • Lo importante es entender que está bien llorar, desahogarse.
  • Olvidarse de culpas, de los “si hubiese…” eso no cambiará nada y solo empeorará el estado emocional.
  • Recordar lo bonito, lo bueno, lo que conecta con lo positivo.

Perderlos, duele tanto, que muchas personas se cierran y no quieren amar a otro peludo. Es muy dificil, pero, vale la pena, quien te escribe, es la mami humana de Sebastian y en este momento, está viviendo el duelo, llora y lo recuerda con cariño. Amarlo es una de las cosas más maravillosas que he experimentado y viviría todas las veces, porque la única vez que ellos te romperán el corazón, es cuando el suyo deje de latir.

 

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